La columna no es una estructura rígida. Cada segmento combina discos, ligamentos, músculos y pequeñas articulaciones que permiten movimiento y aportan estabilidad. Entre ellas están las articulaciones facetarias, que pueden participar en algunos cuadros de dolor cervical o lumbar.

¿Qué son las articulaciones facetarias?

Son pares de articulaciones situadas en la parte posterior de las vértebras. Orientan y limitan determinados movimientos y soportan parte de las cargas de la columna. Como otras articulaciones, pueden presentar cambios degenerativos, irritación o sensibilidad.

¿Cómo puede sentirse el dolor facetario?

Puede presentarse como dolor localizado en cuello o espalda baja y, en algunos casos, extenderse hacia hombros, glúteos o muslos sin seguir necesariamente el trayecto de una raíz nerviosa. Algunas personas refieren mayor molestia al extender o girar la columna.

Estos patrones no son exclusivos de las facetas. Músculos, discos, articulaciones sacroilíacas, nervios y otras estructuras pueden producir síntomas parecidos. Por eso no es correcto confirmar el origen únicamente por la localización o por una maniobra.

¿Una resonancia confirma el diagnóstico?

No necesariamente. Los cambios degenerativos son frecuentes incluso en personas sin dolor. Las imágenes ayudan cuando responden una pregunta clínica concreta, pero deben interpretarse junto con la historia, el examen y la evolución.

¿Cómo se realiza la evaluación?

Se revisan el inicio, los movimientos relacionados, síntomas en brazos o piernas, fuerza, sensibilidad y tratamientos previos. También se buscan señales que orienten hacia fractura, infección, enfermedad inflamatoria o compromiso neurológico.

Bloqueos diagnósticos

En pacientes cuidadosamente seleccionados, un bloqueo de los nervios que llevan sensibilidad desde las facetas puede aportar información diagnóstica. Una mejoría temporal no significa curación ni garantiza el resultado de otros procedimientos. La guía NICE reserva este tipo de evaluación para contextos y criterios específicos; no recomienda inyecciones espinales rutinarias para dolor lumbar inespecífico sin ciática.

Opciones de manejo

El tratamiento suele comenzar con educación, actividad gradual, ejercicio y rehabilitación. Los medicamentos o procedimientos se consideran según diagnóstico, duración, impacto funcional, respuesta previa y preferencias. Si se valora un bloqueo nervioso, deben explicarse objetivos, riesgos y alternativas.

Cuándo buscar atención urgente

Acude a urgencias ante debilidad progresiva, pérdida de control de esfínteres, adormecimiento en la zona genital, fiebre, traumatismo importante o dolor acompañado de deterioro general.

Fuentes consultadas