El dolor se puede definir como una experiencia sensorial y emocional desagradable relacionada con el daño de algún tejido ya sea este daño real cuando efectivamente se evidencia el daño de la estructura o potencial si no se evidencia dicho daño pero aun así genera dolor.
Tradicionalmente se piensa que el dolor se debe a una lesión o daño de alguna estructura y podría interpretarse como una advertencia para tener mucho cuidado para evitar más lesiones y, por lo tanto, más dolor. Pero lo que sucede en algunos casos es que debido a cambios dentro del sistema nervioso (nervios, cerebro), la sensación de dolor puede durar mucho más que la lesión tisular real y persistir incluso después de que la lesión haya sanado.

Podemos identificar tres dimensiones del dolor. Por la parte sensorial tenemos el sentimiento real de dolor, sus características (hincante, punzante, etc) y donde está localizado, en el componente cognitivo, encontramos lo que pensamos sobre el dolor y cómo interpretamos su significado y contexto; finalmente tenemos el componente afectivo es decir cómo nos comportamos cuando experimentamos dolor.

Cuando sufrimos alguna lesión en un tejido del cuerpo, se liberan diversas sustancias químicas en el área que rodea dicha estructura. Estas sustancias irritan o sensibilizan las terminaciones nerviosas que conducen el dolor enviando un mensaje hacia la médula espinal y luego al cerebro. El nervio que se vio irritado por una lesión ahora se vuelve más sensible y puede mantenerse irritado de manera crónica. Una vez irritado, este nervio también puede enviar mensajes de dolor de forma espontánea incluso cuando la irritación ya haya concluido.

Cuando los nervios de una zona lesionada se irritan pueden por continuidad irritar los nervios vecinos del tejido sano. Esto significa que el dolor se puede sentir en un área no lesionada y se siente como si se estuviera extendiendo. Esto se revierte cuando se produce la curación y se reduce la sensibilidad de dichos nervios.

Tener una evaluación minuciosa por parte de un médico especialista en dolor es crucial para poder comprender el tipo de dolor que está experimentando y poder ofrecer un tratamiento eficaz. Si presentas dolor que no cura a pesar del reposo o medicamentos, un médico especialista en dolor es el indicado para realizar el diagnóstico y tratamiento.